lunes, 30 de enero de 2012

Moniciones para el V Domingo Ordinario - Ciclo B / El soporte humano de la fe

Moniciones para la Misa


5  de febrero de 2012

Entrada:


Con su poder divino Jesús vence el mal que trata de dominarnos de muchas maneras: físicas y espirituales, como veremos en el caso de Job y en los numerosos enfermos que cura Cristo.  También Pablo siente la urgencia de anunciar la salvación de Dios para el ser humano, necesitado de liberación, y exclama: ¡Ay de mí si no anuncio la Buena Noticia de Dios! Pues sabe Pablo que la fe que salva, finalidad de toda evangelización, nace del Mensaje, y éste consiste en hablar de Cristo. Recibamos a los ministros de esta eucaristía poniéndonos de pie mientras cantamos con alegría.

Primera lectura: Job 7, 1-4.6-7 (Me harto de dar vuelta hasta el alba)


La lectura del libro de Job lamenta la lucha del día a día y  el aparente vacío de la vida. ¿Por qué hay sufrimientos?  Escuchemos cómo Job nos explica su situación, semejante al dolor de muchos seres humanos de todas partes.  Oigamos.


Segunda lectura: 1 Cor 9, 16-19. 22-23 (¡Hay de mí si no anuncio el evangelio!)



Para San Pablo evangelizar es un deber porque el Evangelio no le ha sido dado para que lo guarde, sino para los demás.  El Apóstol nos da su testimonio personal.  Él ha sido escogido para predicar el Evangelio a todas las gentes y por eso se ha convertido en todo para todos.  Él es como el siervo fiel del Evangelio.  Escuchemos.

Tercera lectura: Mc 1, 29-39 (Curó a muchos enfermos de diversos males)


San Marcos narra una serie de curaciones realizadas por Jesús.  Haciendo esto, vence al poder del mal y nos ayuda en la lucha contra él.  Aunque la gente clamaba por su presencia, Jesús callada y sigilosamente se  alejaba para orar y luego predicar a otros.  Antes de escuchar lo que pasa en un día de la vida de Cristo, cantemos el Aleluya.  Nos ponemos de pie.

Oración universal

1.      Por la santa Iglesia, extendida por todo el mundo: para que continúe siempre el trabajo de Jesús alentando a los enfermos y consolando a los afligidos. Roguemos al Señor.


2.      Por nuestro pueblo de _______________: por su prosperidad y por todos los que en él vivimos. Roguemos al Señor.


3.      Por nuestros gobernantes: para que la justicia social sea su programa de acción y trabajen para que la humanidad pueda vivir con dignidad. Roguemos al Señor.

4.      Por los médicos y enfermeras: para que sean generosos con su tiempo y con sus pacientes. Roguemos al Señor.

5.      Por los jóvenes de esta comunidad y de nuestra parroquia: para que presten atención al Señor que los llama a seguirle en la vida religiosa y sacerdotal. Roguemos al Señor.


6.      Por cada uno de nosotros: para que pongamos nuestra fe en Dios que nos sana y nos ayuda en la lucha contra el mal y para que la palabra de Dios que hemos escuchado nos renueve y nos lleve a un mayor servicio del Señor y de los hermanos. Roguemos al Señor.


Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 319)



Te damos gracias, Padre, porque Jesús pasó haciendo

el bien y curando a los oprimidos por la enfermedad.

Él cargó con nuestras dolencias, sanándonos con su dolor.

Y con sus milagros a favor de los pobres y enfermos

inauguró  la esperada salvación del reino de Dios

para el hombre que tú amas con ternura de padre.



El ejemplo de Jesús nos estimula al compromiso cristiano

a favor de la liberación de los más necesitados.



Concédenos, Padre, imitar la madurez de su diálogo contigo,

la profundidad de su oración y la generosidad de su entrega.

Así avanzaremos en el soporte humano para una fe adulta.

Amén.

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martes, 24 de enero de 2012

Presentación del Señor - 2 de febrero: Vamos todos al encuentro del Señor

Moniciones para la Misa
Moniciones para la fiesta de la presentación del Señor
2  de febreri de 2012

Monición de entrada
Muy buenas (noches, días, tardes). La fiesta de hoy es conocida y celebrada con diversos nombres: La presentación del Señor, la purificación de María, la fiesta de la luz, la fiesta de las Candelas o Candelaria, es decir, fiesta de la luz.
María y José acuden con el Niño al templo de Jerusalén para cumplir la doble disposición de la ley mosaica: presentación del primogénito varón al Señor para su rescate y purificación de la madre a los cuarenta días del parto. De pie, por favor para recibir a los celebrantes de esta Eucaristía.
Primera lectura: Mal 3, 1-4 (El mensajero del Señor entrará en su santuario)
En la primera parte de la alocución de Simeón, es decir, en la proclamación mesiánica de Jesús, escuchamos un eco, mejor dicho vemos la realización del anuncio del profeta Malaquías: venida del Señor al santuario. El libro de Malaquías está centrado en la figura del Mensajero, se orienta a crear una nueva actitud religiosa que, a su vez, renueve el culto del templo, que estaba en franca decadencia. Escuchemos.
Segunda lectura: Heb 2, 14-18 (Tenía que parecerse a todos sus hermanos)
Jesús participó de nuestra humanidad y con su muerte nos liberó del poder de Satanás que nos tenía esclavizados. Jesús es el Sumo Sacerdote compasivo y fidedigno en lo que toca a Dios. Pongan atención.
Tercera lectura: Lc 2, 22-40 (Mis ojos han visto a tu Salvador)
En el texto evangélico de hoy y en boca del anciano Simeón hay una proclamación solemne, casi oficial, de Jesús en el mismo templo de Jerusalén, como el Mesías esperado. Dichoso este anciano a quien el paso de los años no le apagó sus pupilas, sino que le dio una visión más aguda y penetrante para ver en aquella oblación, que parecía tan rutinaria como una de tantas, a una pareja distinta y a un niño sin paralelo: el Mesías de Dios.
Oración Universal
1. Por la Iglesia de Dios: para que, por la vida de sus fieles y el ministerio de sus sacerdotes, haga brillar ante los hombres la luz de Cristo, Salvador de las naciones. Roguemos al Señor.
2. Por nuestros gobernantes: para que su labor sea siempre de servicio, de justicia y de paz. Roguemos al Señor.
3. Por las madres de familias: para que reciban en sus hogares el honor, la ayuda y la gratitud que merecen sus afanes de cada día por el bienestar su familia. Roguemos al Señor.
4. Por los enfermos y todos los que sufren: para que perseveren de la llamada de atención a la responsabilidad de todos. Roguemos al Señor.
5. Por nosotros mismos, los aquí reunidos; y por todos los miembros de nuestra parroquia: para que la manifestación del Señor en la carne sea causa de edificación y vida, y no ocasión de caída y escándalo. Roguemos al Señor.
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lunes, 23 de enero de 2012

Moniciones para el IV Domingo Ordinario - Ciclo B:La autoridad que viene del carisma

Moniciones para la Misa




29  de enero de 2012

Monición de entrada:

Buenas noches, días, tardes, hermanos en Cristo.  Hoy día oímos hablar de los profetas modernos y del mensaje que comunican.  Aunque en el Antiguo Testamento Moisés fue el más grande mediador entre Israel y Dios, existía ya la promesa de un profeta aún mayor.  Todos sabemos que Jesús es el Enviado de Dios; sus enseñanzas tienen el sostén de la autoridad, el amor y la verdad.  Obedezcamos la Palabra de Dios a la vez que celebramos esta liturgia dominical.  Nos ponemos de pie para recibir a los ministros de esta celebración.

Primera lectura: Dt 18, 15-20 (Suscitaré un profeta de entre sus hermanos)


La primera lectura de hoy tomada del libro del Deuteronomio, nos explica que el profeta es el mensajero de la  Palabra de Dios.  Es un mediador entre Dios y su pueblo.  Moisés fue el gran profeta hasta la venida de Cristo, como leeremos en el Evangelio.  Escuchemos.

Segunda lectura: 1 Cor 7, 32-35 (El célibe se preocupa de los asuntos del Señor)


El Apóstol Pablo, en su carta a los corintios, continúa hablando sobre la virginidad con referencia a la vocación religiosa.  Según él, la virginidad es un don de Dios, un carisma dado por motivos apostólicos. Pongan atención a este importante mensaje.

Tercera lectura: Mc 1, 21-28 (Jesús les enseñaba con autoridad)


El evangelista Marcos nos asegura que Jesús es el más grande expositor de la Palabra de Dios.  El enseña con autoridad propia y no vicaria o delegada, de modo que hasta los demonios tienen que admitir su santidad y el poder de su palabra.  Las palabras de Jesús los sorprendió a todos.  Abramos nuestro corazón a esta Palabra.  Cantemos el Aleluya.  De pie, por favor.

Oración universal

1.    Por los obispos, nuestros sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas: para que tengan la valentía de predicar el Evangelio en tiempos buenos y difíciles. Roguemos al Señor.



2.    Por los padres de familia: para que a través de su autoridad en el hogar, se dediquen más a amar y ser amados que a crear un ambiente de temor. Roguemos al Señor.



3.    Por los enfermos y cuantos no han podido venir a nuestra celebración, especialmente los de nuestra parroquia: para que presentes en espíritu, obtengan los bienes de Dios y usen este tiempo para crecer en el amor de Dios. Roguemos al Señor.



4.    Por un aumento en las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal: para que tengamos buenos discípulos y misioneros que lleven la Buena Nueva a los más pobres.  Roguemos al Señor.



5.    Por todos nosotros presentes aquí: para que cada día la Palabra de Dios sea algo real en nuestra vida. Roguemos al Señor.





Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 316)



Te bendecimos, Padre, porque Cristo Jesús, tu Hijo,

Basó su autoridad en el carisma y no en la fuerza del poder,

En el servicio liberador y no en la opresión de los demás.



En él nos mostraste que es posible ser hombres libres,

Desposeídos del pecado, señores de nuestro destino,

Hermanos de los demás y solidarios de todo el que sufre.

Ayúdanos a continuar su misión liberadora del hombre actual,

Poseído por los demonios del tener, acaparar y consumir,

Del egoísmo y la soberbia, la insolidaridad y el desamor.



Así el anuncio de tu reino llenará de luz nuestro mundo

Y viviremos en plenitud, libertad y esperanza segura.



Así sea



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domingo, 15 de enero de 2012

Moniciones para el III Domingo Ordinario - Ciclo B/Conversión para la mayoría cristiana de edad

Moniciones para la Misa


22  de enero de 2012

Monición de entrada:

En el Evangelio de hoy hay dos partes bien diferenciadas: 1ra un resumen de la predicación inaugural de Jesús en Galilea. 2da narración de las cuatro primeras vocaciones de discípulos por parte de Jesús.  Pescadores todos, que inmediata e incondicionalmente dejan todo, familia y redes para responder a la invitación de Jesús.  A cada uno de nosotros Dios nos llama, una y otra vez, a la conversión, al arrepentimiento, y nos invita a vivir más completamente con Cristo.  Abrámonos al amor de Dios y pidámosle que tengamos la fortaleza y el valor de cambiar lo que debe cambiarse en nuestra vida.  De pie por favor, para recibir a los ministros de la Eucaristía.



Primera lectura: Jonás 3, 1-5.10 (Los ninivitas se convirtieron de su mala vida)


 


La narración legendaria de la primera lectura tomada del libro del profeta Jonás, nos enseña dos cosas importantes: revela la naturaleza universal de la misericordia de Dios y demuestra los efectos de la verdadera conversión.  Jonás se nos presenta hoy como un prototipo de Cristo en su predicación del Reino.  Escuchemos.



Segunda lectura: 1 Cor 7, 29-31 (La escena de este mundo se termina)




San Pablo mientras nos aconseja sobre la virginidad y el matrimonio, nos recuerda que hemos sido llamados a una nueva manera de vivir y a una nueva jerarquía de valores.  Mientras vivamos en este mundo imperfecto debemos tratar de vivir totalmente para Dios.



Tercera lectura: Mc 1, 14-20 (Conviértanse y crean el Evangelio)




Jesús empieza el anuncio de la Buena Nueva afirmando que el Reino de Dios está cerca.  Nuestra respuesta debe ser convertirnos y creer en el evangelio.  La llamada de los discípulos ilustra claramente lo que quiere decir arrepentirse y creer: significa estar vinculados a Jesús.  Como anuncio de este Evangelio, cantemos jubilosamente el Aleluya.  De pie por, favor.



Oración universal



1.  Por Iglesia Universal: para que siempre predique la Buena Nueva a todo el mundo, pero especialmente a los más pobres y abandonados. Roguemos al Señor.



2.  Por los misioneros: para que generosamente partan de sus patrias hacia los lugares donde Dios los llama. Roguemos al Señor.



3.  Por los difuntos especialmente nuestros familiares y los de nuestra parroquia: para que pronto vean el rostro del Señor. Roguemos al Señor.



4.  Por nuestros jóvenes, para que sepan responder con generosidad al amor misericordioso de Dios que los llama a la vida religiosa y sacerdotal.  Roguemos al Señor.



5.  Por cada uno de nosotros: para que nunca dudemos de la misericordia y el amor de Dios. Roguemos al Señor.



Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 313)



Bendito seas, Señor Jesús, porque hoy nos invitas

a optar contigo por la espléndida aventura del reino de Dios,

Éste es el camino más rápido y directo para la plenitud

como personas y para una fecunda mayoría de edad cristiana.

Haz que tu amor desbordante y el momento decisivo que vivimos

nos motiven para crecer más y más como personas y cristianos.



Conviértenos, Señor, a los valores perennes de tu reino:

verdad y vida, santidad y gracia, justicia, amor y paz,

Y concédenos el espíritu joven del Evangelio para amar más,

para empezar la vida cada mañana, para hacer efectiva la plegaria

incombustible del padrenuestro: Venga a nosotros tu reino.



Amén





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martes, 10 de enero de 2012

Moniciones para el II Domingo Ordinario - Ciclo B: Para una moral Cristiana del cuerpo

Moniciones para la Misa

15 de enero de 2012
Monición de entrada:

La respuesta vocacional a Dios que nos llama personalmente por nuestro nombre propio centra la primera lectura de hoy con el sencillo relato de la llamada del profeta Samuel, así como el Evangelio  que, a su vez refiere la vocación de los primeros discípulos de Jesús de Nazaret.  Dios nos habla de varias maneras.  El Bautismo nos capacita para escuchar la llamada de Cristo y en respuesta a esta llamada dar testimonio de El.  Nuestra actitud deber ser como la de Samuel: “Habla, Señor; tu siervo escucha”.  Escuchemos cuidadosamente la palabra de Dios que viene a nosotros en esta celebración eucarística y respondamos generosamente.  De pie, por favor, para recibir a los ministros de esta celebración, mientras cantamos:

Primera lectura: 1 Sam 3b, 3-10.19 (Habla, Señor, que tu siervo Samuel te escucha)


La primera lectura nos presenta la vocación del joven Samuel, el último juez de Israel.  Samuel oye la llamada de  Dios y responde así: “Aquí estoy”.  Como profeta que es Samuel aprende a escuchar y a atesorar la palabra de Dios.  Nosotros también tenemos el privilegio de oír la Palabra de Dios.  Abramos nuestros corazones a esa Palabra.

Segunda lectura: 1 Cor 6, 13b-15a.17-20 (Miembros de Cristo y templos del Espíritu)


San Pablo escribiéndole a los corintios viene a recordarnos que nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo y templos del Espíritu Santo.  Debemos respetar nuestro cuerpo porque éste, al igual que el de Cristo, resucitará y será glorificado.

Tercera lectura: Jn 1, 35-42 (Vieron donde vivía y se quedaron con Jesús aquel día)


La narración evangélica de hoy se abre con el testimonio que Juan el Bautista da sobre Jesús delante de dos sus discípulos, Andrés y Juan.  Ellos escuchan y responden; buscan y siguen; dan testimonio de haber encontrado ya, personalmente, a alguien y al fin escogen quedarse con Jesús a quien su maestro llama “Cordero de Dios”.  Como bienvenida a Cristo en el Evangelio, entonemos el Aleluya que significa Alaben a Yavé”.

Oración universal

1.    Por los líderes de las Iglesias: para que den testimonio por medio de su propia vida de que Cristo está vivo. Roguemos al Señor.

2.    Por los pueblos ricos: para que compartan y sean solidarios con los que tienen menos. Roguemos al Señor.

3.    Por nuestra juventud: para que sepan responder con generosidad a la llamada de Cristo y lo sigan. Roguemos al Señor.

4.    Por nosotros reunidos en el Señor: para que sepamos escucharlo, especialmente cuando nos habla por medio de nuestros semejantes. Roguemos al Señor.

Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 310)

Te damos gracias, Dios Padre, porque, como a los apóstoles,
Cristo no ha llamado por nuestro nombre a su fiel seguimiento.
Por el bautismo tú nos has hecho miembros del cuerpo de Cristo
Y templo vivo del Espíritu Santo para alabanza de tu gloria.
Es vocación hermosa nuestra vocación cristiana. ¡Gracias, Señor!
Pero es también vocación totalizante: en cuerpo y alma.

Guíanos, Señor, mediante el Espíritu de tu verdad,
Para que entendamos qué  es ser discípulo auténtico de Jesús.
Y haznos fuertes para testimoniar los valores del espíritu
En el mundo que nos rodea, ahíto de cuerpo y ayuno de alma.
Así demostraremos que te pertenecemos para siempre.

Amén

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viernes, 6 de enero de 2012

Domingo después de Epifanía – I Domingo Ordinario - Ciclo B/El Bautismo, Sacramento del Espíritu

Moniciones para la Misa

Monición de entrada:
                                   
Hermanos en Cristo Jesús, hoy estamos celebrando la fiesta del bautismo del Señor en el Río Jordán por Juan Bautista y con esta fiesta terminamos el tiempo de la Navidad.  Jesús en su Bautismo, se manifiesta como el Elegido, el Ungido con toda la fuerza del Espíritu, para anunciar un bautismo en el que el pecado sea realmente erradicado de la sociedad y del individuo.  En el Bautismo de Jesús se realiza la manifestación de su misión y su tarea en el mundo, predica el Reino de su Padre y sana a los enfermos.  Nosotros por nuestro bautismo estamos llamados a continuar la misión de Cristo en medio de la sociedad.

Primera lectura: Is 42, 1-4. 6-7 (Miren a mi Siervo a quien prefiero)

El siguiente texto del profeta Isaías nos describe los rasgos y el programa de acción del Siervo elegido del Señor: manso, paciente, fiel y tenaz en la obra de la justicia; él es alianza de un pueblo, luz de las naciones, y liberador de cuantos sufren.  La liturgia de hoy aplica este texto a Cristo, para definir su persona y su misión.  Escuchemos.

Segunda lectura: Hc 10, 34-38 (Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu)

La segunda lectura es tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles.  El apóstol Pedro, en los inicios de la Iglesia, testimonia a Jesús de Nazaret como el Ungido de Dios con la fuerza del Espíritu Santo y resume su acción mesiánica al decir: “Pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.  Pongamos atención.

Tercera lectura: Mc 1. 6b-11 (Tú eres mi Hijo amado, mi preferido)

Las dos lecturas anteriores hablaron sobre el Siervo de Dios, ungido por el Espíritu Santo.  Juan conoce personalmente a Jesús, quien se ha colocado en la fila de los pecadores, y se resiste a bautizarlo; Juan lo identifica como el Cordero de Dios.  La presencia del Espíritu Santo consagró a Jesús como Mesías y Siervo con el poder para predicar, curar y fundar el Reino de Dios.  Les invito para que se pongan de pie para que cantamos el Aleluya.

Oración universal

1.    Por la Iglesia, extendida por el mundo: para que nunca desfallezca en su misión de predicar y bautizar en todas las partes del mundo. Roguemos al Señor.

2.    Por el Papa N., nuestro obispo N. y los demás obispos: para que Dios los visite con su gracia, los ilumine y les dé fuerzas. Roguemos al Señor.

3.    Por los padres de familias: para que como los primeros educadores en la fe, den buen ejemplo a sus hijos. Roguemos al Señor.

4.    Por todos los que estamos reunidos en el Señor: para que Dios nos conceda perseverar en la fe, y creer siempre en el amor. Roguemos al Señor.

5.    Por el progreso espiritual y material de todos los pueblos: para que todos tengan escuelas, hogar y el pan de cada día. Roguemos al Señor.

Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 247)

Padre nuestro, en este día en que celebramos
El bautismo de Jesús y nuestro propio bautismo en el Espíritu,
Te pedimos el coraje que nos es indispensable para confesar
a Cristo como Señor de nuestras vidas, para ser cristianos,
para poder rezar el padrenuestro y abrirnos al amor fraterno,
para ser miembros conscientes y adultos de tu pueblo, la Iglesia
a fin de que el mundo vea el testimonio de nuestra fe  y conducta,
para derretir nuestro hielo y llenar nuestro vacío interior,
para vencer el pecado con la fuerza de tu amor en el corazón,
para vivir, en fin, la moral cristiana con talantes de hijos tuyos
y como Ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús.

Amén
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Moniciones para la Epifanía del Señor - Ciclo B / Fe adulta y evangelio de la infancia

Moniciones para la Misa
6 de enero

Monición de entrada:
                       
En esta fiesta de hoy, celebramos la manifestación de Jesús.  Es la fiesta de la luz que nos ilumina y de regalos porque hemos recibido el don más precioso: Jesucristo mismo.  En esta celebración, unidos a todos los hombres, caminemos como un solo pueblo hacia el reconocimiento de Jesús como el Salvador.  Expresemos nuestra alegría cantando con ánimo…

Primera lectura: Is 60, 1-6 (La gloria del Señor amanece sobre ti)

Isaías proclama con gran exaltación la Buena Nueva a las gentes que andaban en la oscuridad.  Una luz brilla; la gloria de Dios aparece.  Cristo es esta estrella radiante de la mañana que nos guía en la vida.  Él vino al mundo para que lleguemos hasta él.  Escuchemos esta primera lectura.

Segunda lectura: Ef 3, 2-3a.5-6 (También los gentiles son coherederos)

San Pablo, en la carta a los efesios, nos habla de la gracia que Dios nos ha dado.  Por nuestro bautismo somos coherederos y copartícipes de la promesa de Dios.  Nosotros sentimos alegría ya que en Cristo somos un pueblo de reyes, pueblo sacerdotal, una asamblea santa.

Tercera lectura: Mt 2, 1-12 (Venimos de Oriente para adora al Rey)

El siguiente relato es muy conocido por todos nosotros.  Los magos buscan con plena sinceridad a Cristo para ofrecerle sus riquezas, su fe, su amor y ofrecerse a sí mismos.  Estamos invitados a encontrar a Cristo en este Evangelio y en la eucaristía.  Antes de la proclamación del Evangelio nos ponemos de pie, para entonar el Aleluya.



Oración universal

1.    Por la Iglesia, nuestra madre: para que haga resplandecer ante los pueblos la luz del Evangelio. Roguemos al Señor.

2.    Por todos los niños: para que ellos gocen hoy y siempre de un sincero amor familiar. Roguemos al Señor.

3.    Por todos nosotros aquí reunidos: para que vivamos abiertos a los signos de los tiempos y respondamos con prontitud a la llamada de Dios y de nuestros hermanos, especialmente los más pobres. Roguemos al Señor.

4.    Por nuestro país (se dice el nombre)  y todos sus habitantes: para que hoy llegue la luz de Cristo a cada hogar. Roguemos al Señor.

5.    Por nuestras comunidades: para que reciban los dones del Señor. Roguemos al Señor.

Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 244)

Es justo bendecirte y darte gracias, Dios Padre nuestro,
Entre otras muchas, por estas cuatro razones fundamentales:
Porque Cristo, tu Hijo y nuestro hermano, plantó su tienda
En nuestro campamento humano, haciéndonos presente tu rostro;
Porque hoy has revelado a Cristo, para luz de los pueblos,
Tu oferta de salvación universal para todos los hombres;
Porque al manifestarse Jesús en nuestra carne mortal
Nos hace partícipes de su inmortalidad bienaventurada;
Y finalmente porque así has elevado y dignificado tanto
Nuestra naturaleza que nos concedes tu filiación adoptiva.
Por todo ello y por tantos detalles, ¡gracias, Señor!

Amén.
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 “Porque sólo cuando se vea el rostro de Cristo y oiga su voz... se convertirá Internet en un espacio auténticamente humano, puesto que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre... Que el Señor bendiga a todos los que trabajan con este propósito” (Juan Pablo II).