Moniciones para
la MISA
Autor. Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. Fuente:
www.scalando.com
Tiempo Ordinario- Ciclo B
XIII Domingo
“De La muerte a La vida
1 de julio de 2012
Monición de
entrada:
Durante este
tiempo ordinario, la Iglesia, a través de las Sagradas Escrituras, nos invita a
reflexionar en la vida y la muerte.
Nuestro destino, dado por Dios, es la vida. Cristo, por su resurrección
venció todo, incluso la muerte. Como
cristianos creemos que la muerte es el último paso hacia la plenitud de la
vida. Pidamos a Cristo, quien curó a la
mujer y resucitó a la niña en el Evangelio, que creamos en Él y vivamos como
Él. Recibamos al celebrante y los ministros
de esta Eucaristía mientras cantamos.
Primera lectura:
Sab 1, 13-15. 2, 23-25 (Por envidia del diablo vino la muerte)
Esta primera
lectura, tomada del libro de la Sabiduría, nos da la visión y la intención de
Dios respecto del hombre. El hombre ha
sido creado a la imagen de Dios para la inmortalidad. Dios es el autor de la vida, en él no tiene
origen la muerte. Escuchemos.
Segunda lectura: II
Cor 8, 7.9.13-15 (Su abundancia remedia la falta de otros)
En esta lectura
San Pablo hizo una exhortación a los corintios para que fueran preparando una
colecta para los necesitados de Jerusalén.
El motivo fundamental que Pablo nos da es el ejemplo de Cristo: “Él,
siendo rico se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza fueran
ustedes enriquecidos”. También habla
sobre la igualdad que debe reinar entre todos.
Tercera lectura: Mc
5, 21-43 (Resurrección de la hija de Jairo y curación de la hemorroisa)
El Evangelio de
hoy nos presenta dos escenas íntimamente relacionadas porque suceden en el
mismo campo de la fe. A través de la
curación de la mujer que padecía flujo de sangre y de la resurrección de la
hija de Jairo, Jesús afirma su poder sobre la enfermedad y la muerte. Antes de proclamar este Evangelio, cantemos
el Aleluya, de pie, por favor.
Oración Universal
1.
Por la firmeza y fidelidad de
tu Iglesia. Escúchanos, Señor.
2.
Por el progreso en la fe y la
esperanza de cada cristiano. Escúchanos Señor.
3.
Por el valor y la alegría de
nuestros pastores. Escúchanos, Señor.
4.
Por los que aún no te conocen.
Escúchanos, Señor.
5.
Por todos los hombres y mujeres
de buena voluntad. Escúchanos, Señor.
6.
Por la liberación de los
pueblos y de las clases sociales oprimidas. Escúchanos, Señor.
7.
Por la libertad y la justicia
en nuestro país. Escúchanos, Señor.
8.
Por la honradez y el servicio
de los gobernantes y todos los políticos. Escúchanos, Señor.
9.
Por el testimonio de amor de
todos nosotros. Escúchanos, Señor.
Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San
Pablo, España, 1993, p. 343)
Hoy te bendice nuestro corazón, Dios amigo de la vida,
porque vemos a Cristo resucitando a la niña de Jairo
y devolviendo la salud a la pobre mujer enferma.
Así anunciaba la presencia del reino de Dios entre los
hombres
y anticipaba el triunfo definitivo de su propia resurrección.
Ayúdanos, Señor, a entender que el único camino válido
para tener y dar vida en plenitud fecunda es el estilo
que Jesús nos trazó con su palabra y ejemplo: Si el
grano
de trigo no muere en el surco, queda estéril sin
producir fruto.
Con tu Espíritu transfórmanos, Señor, en testigos de
tu amor
que crea vida, difunde tu reino y rejuvenece los
corazones.
Amén.
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sin permiso alguno. Sólo tiene que hacer una oración por las vocaciones
redentoristas del Caribe.
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